El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar mi vieja granja, acababa de finalizar su primer día de trabajo muy duro. Su cortadora eléctrica se había dañado y le había hecho perder una hora de su trabajo y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.
Autoayuda: Aprender a aprovechar nuestros defectos
¿Cuántas veces nos hemos sentido inútiles para ciertas tareas? Muchas veces organizar adecuadamente la alimentación, por ejemplo, suele ser una pesadilla para la cual nos creemos inútiles. Pero nadie es perfecto; y en esas imperfecciones reside el maravilloso valor de cada ser humano, con sus virtudes y defectos, pero cada uno es único e irremplazable, y todos tenemos un lugar reservado. Sólo hay que saber aprovecharlo. El ejemplo de la vasija agrietada es uno de los más claros al respecto:
¿Por qué existen personas que salen fácilmente de los problemas más complicados, mientras que otras sufren por problemas muy pequeños, muriendo ahogadas en un vaso de agua?
Hay muchas formas de explicarlo, pero un ejemplo vale más que mil explicaciones:
Así reza un viejo refrán y ¡cuánta sabiduría encierra! Hoy en día, cuando el culto a la eterna juventud está cada vez más en la mente del hombre, viene bien recordar algunas de las virtudes de la sana vejez.
¿Sabe usted cuál es su flanco más débil? ¿Lo conoce? ¿Cree que no puede vivir con él? ¿Pensó alguna vez en aprovecharlo a fondo? Vea este ejemplo increíble: