Como todos sabemos, es importante consumir por lo menos dos litros de agua por día. Sin embargo, casi todos cometemos el mismo error: esperamos a tener sed para tomar un vaso de agua. Si tenemos en cuenta que casi dos tercios de nuestro cuerpo se encuentra constituido por este elemento, es evidente que debemos reconsiderar seriamente cuánto ingerimos del "líquido mágico" por día.
Esperar
a tener sed para consumir agua es un error muy común. De hecho, a esa altura ya
hemos perdido un 1% del total del agua que se encuentra en nuestro organismo.
Hay que tener en cuenta que tener sed no es una señal de que necesitamos beber
agua, sino que es la primera alerta de que nos encontramos en camino de
deshidratarnos. Algunos de los signos de deshidratación pueden ser: labios
secos, color oscuro de la orina, dolor muscular, jaqueca, fatiga y constipación.
Los riesgos por deshidratación son múltiples, llegando a ser de gravedad como
daño cerebral permanente e incluso provocando la muerte en casos muy severos.
Claro está que esto es un caso extremo y no lo habitual.
Además
del agua, la leche, los jugos frutales y las sopas son líquidos que pueden
consumirse como reemplazantes por su alto contenido de H2O. En
cambio, el alcohol, el café, el té, las bebidas cola y todo líquido que
contenga cafeína no serían ideales como substitutos del agua, si bien están
constituidos casi totalmente por agua, pues poseen cafeína y ésta actúa con
un efecto diurético.
Debido
a que nuestro organismo está conformado casi en unos dos tercios por agua, es
importante evitar la deshidratación. Esto ocurre más frecuentemente los días
muy calurosos o en climas cálidos, húmedos, o si se realiza algún tipo de
ejercicio en particular, y se pierde mucha agua. En estas circunstancias debe
recuperarse el líquido perdido por transpiración. Por eso, es recomendable
beber líquido antes, durante y después de este tipo de situaciones.
Para
aumentar el nivel de consumo de agua pueden seguirse algunas pautas: ingerir
agua en vez de café en situaciones como los recreos durante el trabajo,
preferir el agua fresca a las bebidas gaseosas, tomar agua antes de las comidas
y los snacks, y alternar con agua en las reuniones sociales donde se consuma
alcohol. Bueno chicos, ya saben: en lugar de cerveza, agua.
El
mensaje es claro y contundente: tomar abundante agua a lo largo del día.