Un menú para combatir la ansiedad
Fecha Wednesday, 25 December a las 16:35:17
Tema comer


Es típico, cuando padecemos problemas emocionales o estrés, descargarse y arremeter con la comida. La frase común de mucha gente, que visita los consultorios médicos para liberarse de sus kilos de más es: ''Doctor, mi problema es la ansiedad''.

En estos casos se pone en marcha un síndrome de abstinencia que intenta calmarse ingiriendo alimentos. Para no engordar, la dieta debe basarse en tres pilares fundamentales: hidratos de carbono complejos (pan, pastas, arroz, polenta, todo tipo de cereales, legumbres) frutas y verduras.

Los hidratos de carbono complejos (más aún si son integrales) proveen al organismo de energía inmediata pero sostenida. Por el contrario, los hidratos de carbono simples (dulces, azúcar) dan energía pero a un mayor costo calórico, y sin una sensación de saciedad duradera.

Las frutas y verduras, por otra parte, aportan fibra, vitaminas y minerales que funcionan como reguladores naturales del organismo. Las frutas pueden convertirse en un excelente aliado, incluidas en el desayuno, la merienda y colaciones de media mañana y media tarde, acompañadas de yogur, pan o cereales. El café no es aconsejable, especialmente para los fumadores, porque suele evocar siempre al hábito. En cambio, podrán preferirse infusiones como el té y las gaseosas sin azúcar.

Chicles caramelos y pastillas serán una tentación. Hay que elegir sus versiones dietéticas. Está comprobado que en los ataques de ansiedad, el alimento más recurrido es el chocolate. Un buen reemplazo para tener en cuenta son las barras de cereales, que tienen entre 90 y 110 calorías.

No es aconsejable saltear comidas porque el atracón será mayor. Es importante realizar el almuerzo, que no necesariamente debe ser abundante (ensaladas, carnes, pastas, sándwiches que incluyan verdura), pero sí suficiente para continuar con las tareas. Una pequeña merienda evita el bocadito o picada antes de la cena, una trampa basada en fiambres y otros alimentos ricos en sodio y grasas que agregados al alcohol pueden sumar tantas calorías como una comida. En lugar de eso, un caldo, una fruta, yogur o una caminata pueden ayudar a frenar el ritmo agitador del día y esperar sin tanta ansiedad el momento de la cena.







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