¿Sabemos realmente que comen los chicos en los comedores escolares del colegio y particularmente en los recreos? En la actualidad existe una gran preocupación en diferentes niveles del estado por cambiar los quioscos de golosinas por quioscos de frutas. Algo que parece muy difícil, pero sumamente saludable.
Según se publicó recientemente en el Diario Clarín, “en
la provincia de Buenos Aires, hay un proyecto de ley de un diputado de la UCR,
que propone: nada de golosinas en los recreos. En otras provincias como
ser Córdoba, ya existen campañas para promover la dieta saludable en las
escuelas, cambiando los quioscos de golosinas por quioscos de frutas. Según la
Encuesta Nacional Sobre Nutrición y Salud, el sobrepeso y la obesidad, afectan
al 9,2 % de los chicos de entre 6 meses y 5 años de edad. En la Ciudad de Buenos
Aires y el conurbano el problema es más grave, la cifra llega al 12 %”.
Los chicos en general en los recreos consumen golosinas,
snack y muchos alimentos o comidas muy ricas en azúcares, sal y calorías. Con
pocas monedas compran muchos productos de mala calidad y crean con el tiempo
malos hábitos alimentarios. Muchos padres y educadores están preocupados por
esto, pero es un tema que a todos les cuesta resolverlo. El tema principal es
que el quiosco esté en la escuela y esto genera en los padres una presión grande
para darles monedas.
Pero ninguna prohibición funciona sin una buena
educación en las escuelas y en el hogar. Se deben modificar los hábitos
alimentarios desde el hogar. Muchas familias incorporan y consumen en sus
propios hogares comida chatarra, y se ha comprobado científicamente que los
chicos hacen menos actividad física, juegan menos al aire libre y consumen más
grasas y gaseosas, que antes. La ingesta de calorías es superior al gasto
producido. Esto hace que en la actualidad ya tengamos mayor incidencia de
sobrepeso y obesidad, y en un futuro, más diabetes, colesterol e hipertensión.
Pero además de la eliminación de las golosinas en los
recreos, hay que establecer una verdadera y continua educación en los
chicos en el colegio y en los padres para cambiar dichos hábitos alimentarios.
Esto no se logra de un día para el otro y mucho menos con la implantación de
una ley estatal, debe primar una conciencia permanente y constante en los
educadores y en los padres.
Hay que dar pautas de alimentación saludable, esto no
significa poner a dieta a los chicos, no hay que olvidarse que la comida casera,
siempre que sea variada y equilibrada, es comida sana y no es comida dietética.
En muchas escuelas los almuerzos son realmente buenos y
saludables, pero en la mayoría de las escuelas no se preocupan por dar un
almuerzo realmente nutritivo. Tampoco los padres están realmente informados de
lo que comen sus hijos en el comedor del colegio. En los comedores escolares el
error más común es la escasez de verduras, pescado y legumbres. Debemos
acostumbrar a nuestros hijos a comer más verduras, frutas frescas y menos
gaseosas y golosinas. Pero recuerden hay que comenzar por los grandes, si los
grandes aprendemos y utilizamos estos alimentos, nuestros hijos también los
utilizarán y cambiarán sus malos hábitos alimentarios.