Nutrición y rendimiento escolar
Fecha Wednesday, 09 May a las 13:28:01
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La correcta y balanceada alimentación en la edad escolar es sumamente importante para el desarrollo físico e intelectual del niño en esta etapa de la vida. La relación entre la alimentación y el aprendizaje es fundamental, pero no siempre es vinculante, sobre todo cuando no se evidencian cambios en el crecimiento físico.


En la etapa escolar el cerebro requiere un 20% más de energía, que debe ser proporcionada por la alimentación diaria. En la actualidad los escolares presentan un crecimiento engañosamente normal, con abundante calorías pero con una preocupante baja ingesta de nutrientes esenciales, ya sea esto por una mala alimentación, por desnutrición u obesidad (“comida chatarra”). Esto repercute directamente sobre el rendimiento escolar. Un niño mal alimentado o mal nutrido presenta trastornos en la atención, cansancio, irritabilidad y falta de concentración. Por este motivo la calidad de la alimentación en esta etapa es fundamental.

Las cuatro comidas son necesarias, pero el desayuno es primordial ya que es el encargado de recomponer la caída de glucosa que se produce durante el sueño. Para cubrir todas las exigencias durante esta etapa, la alimentación debe aportar:

  • Proteínas, importantes para el desarrollo de músculos y órganos. Estas están presentes en los lácteos, carnes de todo tipo, huevos y legumbres.
  • Hidratos de Carbono, combustible fundamental para el cerebro y los músculos. Están en el azúcar, los cereales, pastas, papas, panes y legumbres.
  • Grasas, otorgan al organismo una importante reserva de energía. Están presentes en los aceites, manteca, frutas secas y crema de leche.
  • Agua.
  • Vitaminas y Minerales, están presentes en casi todos los alimentos, pero fundamentalmente en vegetales y frutas frescas.

La alimentación en la edad escolar depende fundamentalmente de los padres. Si los padres no consumen vegetales difícilmente los niños comerán vegetales. Esto requiere un trabajo difícil y para el cual hay que hacerse de paciencia.

Consejos:

  1. No se deben imponer cambios drásticos: de a poco, con paciencia y dando siempre el ejemplo.
  2. Incorporar de a poco alimentos con nutrientes esenciales (consulte con su pediatra).
  3. Mezclar nuevos sabores con otros que ya son aceptados por los niños.
  4. Respetar e imponer lentamente las cuatro comidas diarias.
  5. Mantener el peso adecuado para la edad.
  6. Que tomen suficiente líquido, agua, lácteos o jugos.






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