No creo que exista frase más repetida, pero nos sirve para proyectar todo aquello que verdaderamente deseamos y que aún no hemos podido realizar. Quizás encierre el deseo de dejar de lado los fracasos y frustraciones que todo año inevitablemente contiene, para dejar paso a un nuevo período en el que nos proponemos que “todo sea mejor”. ¿Será cierto?
"Año nuevo, vida nueva" es una
expresión de deseo, que en lo que a lo nuestro se refiere ("aprender a
comer" ) cobra una importancia muy grande, ya que es la misma expresión
que muchos repiten, no solamente para fin de año, si no cada vez que quieren
comenzar algún tratamiento o cambiar sus hábitos alimentarios para mejorar su
salud.
Es una expresión con mucha carga y con muchos
deseos, pero ¡cuidado!, no debe quedar en solamente deseos; éstos deben
transformarse en verdaderas realidades que, de concretarse, seguramente lo
beneficiarán y serán mucho más redituables para Ud. y para toda su familia.
Es por ello que la forma en la que se pongan en
práctica estos deseos es realmente muy importante. Cualquier emprendimiento
difícil se hace aún más difícil si no se lo encara con prudencia, mesura,
firmeza de convicciones y, fundamentalmente, con una estrategia. De nada vale
hacer cambios atolondradamente sin un programa de trabajo que progresivamente
nos asista en los logros. Si usted dice: "mañana mismo seré otra
persona" no está haciendo más que engañarse y usted lo sabe muy bien;
nadie cambia así, de un día para el otro. ¿Por qué no hacerlo
metódicamente?
Comience por objetivos pequeños pero
realizables. Comer un poco menos, levantarse más temprano, caminar algunas
cuadras, masticar más despacio, y tantos otros como se le ocurran. Pero no
pretenda mañana mismo ser el que se levanta a las cinco de la mañana, come la
dieta perfecta, camina 20 kilómetros y mastica 50 veces cada bocado.
Posiblemente ese no sea usted y falte mucho aún para que lo sea. De todos modos
no se desespere. Recuerde que una escalera se sube peldaño a peldaño,
especialmente si uno no quiere correr el riesgo de caerse en medio del intento.
Por lo tanto, primer paso: ponerse objetivos y
metas pequeños, sencillos y realizables en el corto plazo. Si esto le da el
resultado esperado, suba un peldaño al siguiente escalón y así,
sucesivamente, para llegar a la cumbre de lo que usted desea lograr. Recuerde
que por este camino, tarde o temprano se llega a destino de manera más firme,
segura y duradera.
Esta vez sí, por última vez si está dispuesto
a seguir el consejo, podrá decir conmigo y para siempre:
- ¡Año nuevo, vida nueva!