Dice el refrán popular, aunque es de esperar que sea el pescado y no el pescador. Como se imaginará, no voy hablar de la pesca pero sí del producto obtenido: "el pescado": una joyita nutricional.
¿Recuerda
haber comido pescado esta última semana? ¿Y en los últimos 15 días? ¿Y en
el último mes? Con qué pregunta le salgo hoy, ¿verdad? Pero si usted
pertenece a los primeros, o utilizó pescado 2 o más veces en la semana...
¡¡¡ Felicitado!!!! Porque de esta manera, cumple con la consigna de todo
nutricionista, que es lograr que la gente consuma
pescado por lo menos 3 veces por semana. Y cuidado que esto no es para
favorecer económicamente a los productores y comerciantes de este rubro, que
dicho sea de paso mal no les vendría, sino por los beneficios que significa
para la salud el mayor consumo de pescado.
¿Sabía
usted que la grasa de los peces es diferente a la del resto de los animales? Es
por que poseen un ácido graso llamado omega 3, sumamente útil en la prevención
de ciertas enfermedades cardio y cerebrovasculares. Existen además,
comprobaciones actuales acerca de efectos beneficiosos sobre la capacidad
cognitiva, la senilidad, ciertas afecciones de la piel y de las articulaciones.
Ese tipo de grasas no las puede sintetizar el organismo; por lo tanto deben ser
aportadas por la alimentación. Sus principales fuentes, además del pescado,
son las semillas de lino y las verduras de hoja verde.
Desde
el punto de vista nutricional, el pescado es un alimento proteico de alto valor
biológico, de fácil digestibilidad y con poco poder de saciedad; según
de donde provenga, su contenido en omega 3 es mayor,
especialmente en
los mares
fríos y profundos. Además de ser una fuente importante de grasas benéficas,
son también ricos en fósforo. ¡No me diga que nunca escuchó alguna vez...
"el pescado es bueno para el cerebro"! Sí, es verdad, ahora está
comprobado por la acción de estas grasas omega 3.
La
variedad de peces es verdaderamente muy grande: anchoas, caballa, corvina,
besugo, brótola, lenguado, etc., todos ellos de origen marino. Tendríamos
que agregar ciertos moluscos, como
los mejillones, los calamares, las vieiras, el pulpo, las ostras, etc.
Tampoco debiéramos olvidarnos de los crustáceos: langostinos, camarones,
centollas y cangrejos sin olvidarnos de los peces de ríos y lagunas: sábalos,
bagre, tararira, pacú, surubí, dorado, patí, pejerrey, etc. Todos ellos, en
realidad, son
mas apreciados por la pesca deportiva que la comercial.
En
realidad, estos habitantes acuáticos, en su gran mayoría son de bajo contenido
graso; aunque algunos de ellos como: el sábalo, el salmón, la caballa, las
sardinas y el surubí, tienen mayor contenido graso, estas grasas siempre están
en menor cantidad que cualquier otra de origen animal.
Mucha
gente lo rechaza por el olor, otros por el sabor; por ser un alimento que
necesita cierta elaboración para su utilización y que no posee un gran poder
de saciedad. Pero lo cierto es que la gran variedad y gustos con que se
presentan lo hacen un plato exquisito, sabroso y muy útil para la salud.
Hace
pocos días, un paciente me comentó que tuvo una reacción alérgica. El médico
tratante se la atribuyó al pescado. Es cierto; esto puede ocurrir con cierta
frecuencia y sería una de las limitaciones para su consumo, sobre todo
en las personas predispuestas a las alergias alimentarias.
Como
verá, son más los beneficios que las contras. A todos nos da trabajo
prepararlos... ¿o acaso no lo consumimos más cuando comemos fuera de nuestra
casa, o en algún restaurante donde son famosos por su preparación?
Por
todas estas razones, hágame caso: coma con
más frecuencia pescado, incorpórelo a su alimentación por lo menos 3
veces por semana, y así toda la familia será beneficiada.
Recuerde,
que
el que debe salir ganando no es el pescado, sino el pescador.