En los Estados Unidos se están haciendo estudios sobre si el consumo frecuente de nueces puede producir una barrera protectora contra las enfermedades cardíacas.
En un
artículo publicado a principios de año por la British Nutrition Foundation, se
examinan los beneficios de las nueces.
Todas las
nueces son relativamente altas en grasas, y por ésto son excluidas de las
dietas cuando intentamos perder peso. A pesar de su contenido graso, los ácidos
grasos que contienen son monoinsaturados. Varios estudios demostraron que al
reemplazar los ácidos grasos saturados por ácidos monoinsaturados o
poliinsaturados, se puede disminuir los niveles sanguíneos del colesterol de
baja densidad (LDL el colesterol "malo").
Si bien
las nueces tienen efectos sobre los lípidos sanguíneos, también poseen otras
cualidades. Casi todas las nueces (almendras, castañas de cajú, maní y
avellana) son una excelente fuente de antioxidantes como la vitamina E y el
selenio. La nuez y el aceite de nuez son buenas fuentes del ácido omega 3, que
ha sido asociado con la reducción de las enfermedades del corazón en varios
estudios, probablemente debido a los efectos antitrombóticos y antiarrítmicos.
Contrario
a la preocupación por su alto contenido calórico y su consecuente aumento de
peso, las nueces se han estudiado también por generar una gran sensación de
saciedad, y por lo tanto prevendría el masticar ansioso y el aumento de peso.
Pero
también se han estudiado a las nueces por ser causa de alergias. La cantidad de
personas a la que afecta no está determinado aún, pero se estima que es un 0.5
%; o sea que 1 de cada 200 personas se ve afectada, aunque sea levemente por
esta alergia. Los síntomas más comunes son
cosquilleo en la garganta y labios, sudor facial, náuseas y dificultades para
tragar o respirar.
Por eso,
antes de aumentar el consumo de cualquier tipo de nueces, es mejor verificar que
no sea una de las 200 personas afectada por la alergia. Por otra parte, recuerde
que tienen muchas calorías.