A pesar de la polémica generada sobre las ventajas y las desventajas del consumo de café, una cosa queda clara: no es recomendable para las embarazadas porque la cafeína resulta perjudicial para el bebé. La acción estimulante de la cafeína produce efectos negativos al atravesar la placenta.
La
cuestión es para ser tomada en serio. Los efectos de la cafeína sobre el bebé
pueden provocar una baja de peso al nacer (utilizando dosis altas > 300 mg/día)
*. A su vez, un estudio dirigido por la Academia Nacional de Ciencias de los
EE.UU. comprobó que las mujeres que consumían más de ocho tazas de café por
día sufrían con mayor frecuencia abortos precoces. La recomendación de la
Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. es reducir o evitar el
consumo de cafeína debido a su acción estimulante que resulta negativa para el
bebé.
Lo recomendable es consumir menos de 300 mg por día.
Tomando
como medida una taza (250 cc), el café de cafetera posee 125 mg, el café
instantáneo 90 mg, el té 70 mg, las bebidas cola 50 mg. y el chocolate
caliente 25 mg. Cierto tipo de medicamentos también deben ser evitados a menos
que lo prescriba el médico. Tal es el caso de los medicamentos para no dormir y
los analgésicos.
Una
buena idea es sustituir el café por infusiones de hierbas que casi no contienen
cafeína, o por té con leche donde el nivel de cafeína es menor que en el café.
Si
bien la cafeína no produce en los humanos las malformaciones congénitas que se
evidenciaron en animales, está comprobado que con ingestas elevadas (más de
300 mg/día de cafeína) su función estimulante resultaría negativa para el
desarrollo del bebé, ya que podría reducir el peso del mismo en forma
indeseable.
Limitar
el consumo de cafeína o abandonarlo completamente es una actitud preventiva que
sus hijos le van a agradecer.
* Nehlig A., et al:JAmCollNutr; 1994,13:6-21