Si al finalizar el día, hiciéramos un ejercicio de memorización y tratáramos de recordar lo que comieron nuestros hijos, observaríamos, muchas veces, la presencia de una gran cantidad de "snack", que nunca nos deja conformes.
Ante este
planteo la respuesta siempre es la misma: "voy a cortar con los snack,
entre horas".
Pero, en realidad lo mejor no sería prohibirlos, sino planificarlos, porque
pueden ser parte de las necesidades alimentarias de nuestros hijos.
El
estómago de los chicos es más pequeño que el nuestro y por eso comen menos en
cada comida, pero sienten hambre más seguido. Como se "recargan" de
energía, en los chicos los snack son muy importantes. Para elegir el tipo de
snack que van a consumir sus hijos, lo mejor es guiarse por la pirámide
alimenticia. Allí, se pueden encontrar las diferentes opciones y necesidades
alimentarias sobre las cuales organizar el consumo de snack.
Así,
podemos encontrar muchas opciones que aportan energía, sabor y calidad
nutritiva: galletitas, panes de grano entero, amasados de pastelería, bananas,
manzanas, naranjas, mandarinas, uvas, peras, jugos de frutas, zanahorias, etc.
Las frutas y los vegetales se encuentran en el mismo nivel de la pirámide, y
por eso no hay que preocuparse si nuestros hijos consumen con más frecuencia
frutas que verduras.
Otro
grupo importante de snack son los lácteos: leche, yogur con cereales, quesos,
etc. Hay que tener en cuenta que las necesidades alimenticias de los chicos son
diferentes a las de los adultos. Por esta razón, no debe restringirse el
consumo de colesterol y grasas en los dos primeros años de edad.
La forma
en que se consumen los snack es importante. Primero, deben ofrecerse los
alimentos en horarios específicos, para que los chicos sepan cuando esperarlos.
Por ejemplo, un buen momento para darles snack a los chicos es dos horas antes
de las comidas. Otro aspecto para tener en cuenta son las opciones que se les
ofrecen. Hay que intentar brindarles opciones similares, como por ejemplo
manzanas o naranjas. Pero, al mismo tiempo, es bueno ofrecerles variedad dentro
de alimentos para que no se aburran del sabor y empiecen a pedir alimentos menos
nutritivos como helados o dulces. Una cuestión fundamental es el hecho de que
los chicos siguen el ejemplo de los adultos. Debido a esto es que, junto con los
hábitos de los chicos, son nuestras propias costumbres alimenticias las que
deben modificarse.
No debe
olvidarse que los hábitos alimenticios que se crean en la infancia son muy
difíciles de cambiar posteriormente. También en el aspecto nutricional, la
educación es una responsabilidad de los padres.