Las caries se producen por una pérdida de sustancia de la estructura del diente y cursan, en la mayoría de las situaciones, con una infección. El concepto de que las caries se producen a raíz de una pérdida de calcio es totalmente falso.
Es una
enfermedad causada por acción bacteriana, pero está íntimamente relacionada
con los alimentos. Para que ocurra, primero tiene que haber una placa dentaria,
constituida por la presencia de tres factores: alimentos, bacterias y saliva.
Existen varias técnicas para diagnosticar la placa dentaria. En todos los
casos, puede ser reconocida fácilmente y removida con una limpieza periódica.
Si se elimina los restos de placa, las caries no aparecen.
Los
alimentos que influyen en la aparición de las caries son los alimentos con alto
contenido en azúcares: dulces, chicles, chocolates. Las personas que luego de
consumirlos no se cepillan los dientes, son más proclives a formar la placa
dentaria. Si esta no es tratada a tiempo, comienza a desarrollarse el proceso
cariogénico.
Existen
dos bacterias en la boca que son precursoras de las caries: una se conoce como
"streptococcus mutans" y la otra es el "streptococcus
sangüis". Estos estreptococos tienen una gran facilidad para atacar los
restos de alimentos dulces y transformarlos en subproductos muy adhesivos, los
cuales adquieren un poder de pegamento. En esta instancia se arriman más
bacterias y otras sustancias. Así el proceso va tomando curso. Sobre esos
subproductos adhesivos, las bacterias provocan la liberación de ácidos
orgánicos que son los que atacan el esmalte. En esta etapa, las caries no
retroceden y ya hay una pérdida de sustancia.
Las
medidas preventivas en estos casos son evitar los excesos de alimentos dulces,
sobre todo los chicles (inclusive su versión dietética). Igualmente no todos
los alimentos son cariogénicos. Si a una persona le quedaron restos de
verduras, frutas o quesos no le pasa nada. Otra acción a tomar es el empleo de
flúor. Se pueden utilizar soluciones para el lavado bucal que contengan flúor,
dentífricos que tienen una buena cantidad de flúor y tratamientos con
aplicación de este mineral por parte de los odontólogos. Esto explica por qué
en los últimos 20 años se ha observado una progresiva declinación en la
incidencia de caries en la población. En la Argentina hay una solución que
consiste en la fluoración del agua en 1 ó 2 partes por millón. Se basa en
conocimientos epidemiológicos en donde los países que tenían más flúor en
el agua tuvieron menos caries.
Ya sabe,
si tanto le desagrada ir al dentista, prevenga la aparición de caries haciendo
una selección de alimentos y cepillándose los dientes varias veces al día.