Un grupo de científicos canadienses lograron incorporar y estabilizar hierro y yodo en la sal común de mesa, para solucionar las carencias de ciertos micronutrientes esenciales en la salud humana.
La
carencia de hierro está causando estragos, reduce la capacidad física y mental
en unos dos millones de personas en algunos países, especialmente en ciertas
partes de África y Asia; así como, también en ciertas franjas de población
de las naciones más ricas.
La
incorporación de yodo en la sal, se realiza desde la década del 20, y así se
logró erradicar de manera económica y segura varias enfermedades, salvando a
unos 85 millones de niños al año, de las dificultades de aprendizaje asociadas
a la carencia de yodo.
El costo
anual, para abastecer a cada persona con suficiente yodo y hierro sería
aproximadamente de 10 centavos de dólar, una manera bastante económica de
aportar dos micronutrientes fundamentales a una población carente.
En muchas
personas, la falta de hierro se debe a los cambios alimentarios de las últimas
décadas, al aumento de la pobreza y en algunos grupos poblacionales al abandono
de las cacerolas de hierro fundido, que incorporaban minúsculas cantidades (de
la forma asimilable del metal) en la comida diaria.
No hay
que olvidar, que la anemia es una de las causas más serias de la deficiencia de
hierro, y se calcula que pierden la vida un cuarto de millón de los niños, de
menos de cinco años de edad en los países pobres, por esta causa.
En
términos económicos, la carencia de hierro, podría explicar la baja
productividad de la población rural en ciertos países. Existe un estudio sobre
los campesinos que recogen las hojas del té en India, donde se demostró que la
aplicación de un suplemento diario de hierro aumentó la productividad en un
30%.
Los
científicos canadienses ahora pretenden incorporar la vitamina A en la sal para
lograr un triple aporte alimenticio. (Yodo-hierro-vitamina A)