La vitamina A, como todas las vitaminas, son nutrientes esenciales y por dicha razón deben ser administradas con la alimentación. Se la conoce sobre todo por su acción sobre la visión. Si bien esto es muy cierto, especialmente para la visión con luz tenue, no es la única función que cumple en el organismo.
La
vitamina A también llamada Retinol, corresponde al grupo de las llamadas
vitaminas liposolubles (solubles en grasas) junto con la vitaminas D, E y K.
Cumple una serie de funciones claves en el organismo, interviniendo en: la
formación y mantenimiento de los dientes, en todos los tejidos blandos, duros
(huesos) y en todas las mucosas y la piel, así como en casi todos los procesos
inmunológicos y en la prevención de las infecciones respiratorias. Desempeña
un papel importante en el desarrollo de la visión, especialmente con la luz
tenue. Interviene en la reproducción y la lactancia.
Esta
vitamina se presenta en la naturaleza en dos maneras: una en forma de retinol, propio del reino animal y como beta
carotenos (provitamina A) pigmentos exclusivos del
reino vegetal. Es una vitamina muy estable a la acción de la luz y el calor.
Cuando se ingiere como retinol, se absorbe casi el 80 a 90 % de su ingesta; en
cambio como beta carotenos, solo se absorbe el 40 a 60 %. Una vez absorbida casi
toda esta vitamina (90%) se deposita en el hígado, el 10% restante en la grasa
subcutánea, pulmón y riñones.
Fuentes
alimentarias:
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De
origen animal ( Retinol): Productos lácteos
(leche entera, crema, manteca, yema de huevo y quesos. Aceite de hígado de
pescados. Hígado y pescados grasos.
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De
origen vegetal (Beta carotenos): Vegetales:
amarillos, rojos y verdes oscuros. Zanahoria, Batata, Zapallo, Apio,
Espinaca, Lechuga y Brócoli. Frutas: Durazno, Damasco, Melón, Mango y Mamón.
Deficiencia:
Cuando
ocurre una deficiencia marcada y prolongada en la alimentación, especialmente
en los niños, ocurren una serie de alteraciones en la piel y mucosas que
recubren las vías respiratorias, digestivas y urinarias. También producen la
llamada ceguera crepuscular con disminución de la agudeza visual a la luz
nocturna. Aumenta la sensibilidad a las infecciones bacterianas, virales y
parasitarias. Alteración del crecimiento, reblandecimiento de la córnea y
lesiones cutáneas. En la piel la lesión más frecuente es la llamada
Hiperqueratosis folicular, comúnmente llamada piel de sapo que aparece en los
muslos y antebrazos.
Recomendaciones:
La
cantidad diaria necesaria de esta vitamina para cubrir todas sus funciones, es
de 3.000 U.I en los niños, 4.000 U.I. en la mujer y 5.000 U.I. en el hombre.
Cantidades que se cubren con una dieta suficiente, completa, armónica y
adecuada; o sea una dieta normal balanceada.
También
pueden cubrirse con:
Efectos
secundarios:
Esta
vitamina, como todas las liposolubles, se deposita en el organismo y es
potencialmente tóxica cuando se ingiere en dosis muy elevadas como retinol.
Esta situación es casi excepcional, por no decir imposible. No ocurre lo mismo
cuando se utilizan suplementos dietarios sin control, ya que pueden producir
hipervitaminosis. Los síntomas son nauseas, vómitos,
cefaleas y pérdida de apetito.
En
cambio cuando se ingieren grandes cantidades de beta carotenos, no
produce intoxicación, solamente un color amarillento de la piel y en especial
la palma de la mano y las conjuntivas oculares. Esto desaparece simplemente con
disminuir o suspender su ingesta.