 |
|
Recomendado!
|
| Blogs asociados:
|
|
|  |
Cuando una mujer se acerca a su quinta década de vida, se producen en ella una serie de modificaciones hormonales que hacen de alguna manera, que su vida cambie. Un cambio digno, natural y que anuncia una etapa plena y madura.
Estos
cambios generan también modificaciones en la conducta alimentaria, que la mujer
debe adoptar para compensar fisiológicamente a su cuerpo. Deberá consumir con
mayor frecuencia ciertos alimentos, que quizá en los últimos tiempos no
utilizaba frecuentemente. Este estado que por lo general se manifiesta alrededor
de los 50 años, no comienza de un día para el otro, alrededor de los 45-46
comienzan los primeros síntomas como, sofocones, mareos, sudoración nocturna,
etc. que se pueden manifestar o no, con diferente intensidad. Este pasaje de la
etapa productiva de la mujer, a una etapa no productiva se produce por la
disminución progresiva de una hormona generada por la hipófisis (glándula
rectora de todas las glándulas) denominada Foliculoestimuilante.
Como consecuencia de ello, los folículos ováricos dejen de madurar
lentamente y dejan de producir estrógenos. Como consecuencia de ello se
producen cambios en la estructura y funcionalidad del útero, ovarios, trompas y
genitales externos (vulva, vagina). Disminuye la secreción vaginal y la
sequedad de la vagina constituye un signo típico de esta etapa. Pero también
los huesos pierden calcio, el hígado produce más colesterol y aumentan los
problemas cardiovasculares. Esta es una etapa donde la mujer debe tomar sus
recaudos y hacer controles médicos ya que aparecen aumentos en el colesterol,
el ácido úrico, pérdidas de calcio óseo, etc. razón por la cual se indican
chequeos de sangre y de huesos (densitometría) para paliar y mejorar esta
etapa. Por lo general aumenta la necesidad de calcio, y esto se logra con una
adecuada alimentación o en otros casos con suplementación de calcio si es
necesario. La osteopenia (disminución del calcio en sangre) típica de esta época
es la etapa previa de la osteoporosis, que se manifiesta habitualmente alrededor
de los 60 a 70 años.
Con
la menopausia se aumenta el acumulo de grasas especialmente en el abdomen y
caderas, a diferencia de la mujer fértil, que predomina en muslos y miembros
inferiores. Esta localización en abdomen se asocia con mayor riesgo de
enfermedades cardiovasculares, razón por la cual se deben realizar con más
frecuencia controles de colesterol, triglicéridos y grasas.
¿Qué
cambios alimentarios se deben realizar?
Como
hemos dicho estos cambios hormonales provocan pérdida del calcio óseo y
acumulo de grasas. Si bien esto no se modifica significativamente con la dieta,
si no se realizan cambios en la alimentación esta situación se empeora. Por
eso decimos:
-
Aumentar
la ingesta de calcio, utilizando en mayor cantidad y frecuencia alimentos
como leche, yogurt, quesos pero descremados o de bajo contenido graso o
leche con ácidos grasos omega 3.
-
Disminuir
la ingesta de grasas saturadas y colesterol, proveniente de los alimentos de
origen animal como carnes rojas y sus derivados. No suprimirlas pero si
disminuirlas si su ingesta es importante.
-
Aumentar
el consumo de pescado sobre todo los de mares fríos.
-
Aumentar
el consumo de vegetales de todo tipo, tanto crudo como cocido.
-
Consumir
productos ricos en soja, por sus proteínas y la presencia de sus fitoestrógenos
-
Consumir
frutos secos, semillas de sésamo y coles.
-
Disminuir
el consumo de sal o reemplazarla por sal Light.
-
Controlar
la cantidad diaria de aceite, es aconsejable no más de 2 cucharadas soperas
al día, de aceites como, uva, girasol, oliva, soja.
-
Disminuir
el consumo de alcohol y tabaco.
-
Realizar
actividades físicas o caminatas.
Todas
estas son consideraciones que hacen al buen vivir en plenitud y con sabiduría.
|
| |
|
Votos del Artículo
|
Puntuación Promedio: votos: 17 |
|
|