Ganarse un infarto, es el premio que una persona nunca desea obtener. Pero muchas veces somos nosotros mismos los responsables de haber obtenido eso galardón. ¡Quiere saber cómo evitarlo?...
El infarto de miocardio, es la
primera y más frecuente causa de muerte, en los países desarrollados. La vida
moderna, el exceso de trabajo, las presiones laborales, las metas para lograr
éxitos, la falta de atención y preocupación por nuestra salud y muchos otros
avatares de nuestra propia existencia, contribuyen para que muchas veces no
tengamos en cuenta infinidad de cosas que actúan a favor y nos ayudan a
prevenir, la aparición de tal evento.
Existen muchas circunstancias en
nuestra vida, que favorece el desarrollo y la aceleración del infarto de
miocardio. Estos agentes son denominados en nuestro medio como "Factores de
Riesgo Coronario", que los podríamos clasificar como: "factores no modificables"
y "factores modificables". Los primeros, son aquellos en que nada podemos hacer
y que están presentes sin que medie nuestro accionar, ellos son: la edad,
el sexo masculino y la predisposición genética heredada, en todos
ellos nada se puede cambiar, tenemos que aceptarlos como son. En cambio "los
factores modificables" tienen un efecto modificador sobre el riesgo pre
establecido. Estos factores donde nuestro accionar pueden cambiarlos y mejorar
el riesgo coronario, son los que a continuación mencionaré.
·
Tabaquismo
(modificable). En todas sus formas e intensidad, para los que fuman más de 10
cigarrillos por día, el riesgo es el doble comparado con los no fumadores.
·
Hipertensión
arterial
(modificable). Se denomina de esta manera cuando los valores de la presión
arterial máxima se elevan por encima de 150 mmHg. y los de la mínima por encima
de 90 mmHg. Las personas hipertensas tienen un riesgo 3 veces mayor con respecto
a los normotensos. Es un factor modificable por que con una adecuada medicación
y una dieta con bajo contenido en sodio, la presión arterial se puede mantener
en sus valores normales.
·
Colesterol
total y colesterol "malo" (LDL) elevados.
(modificable). Con un valor de
colesterol total por encima de 265 mg/dl, la mortalidad por infarto de miocardio
es 4 veces mayor, si lo comparamos con hombres de la misma edad y con cifras
menores de 165 mg/dl. En los hombres este riesgo se hace mucho más significativo
entre los 30 y 40 años de edad.
·
Colesterol
"bueno" (HDL) disminuido
(modificable). Este es un factor de riesgo muy importante que actúa en forma
independiente y que muchas veces está relacionado con el sedentarismo.
·
Diabetes
(modificable). Aumenta el riesgo de provocar infarto de miocardio y su
potencialidad se eleva cuando está asociada con otros factores de riesgo como
son la hipertensión, la obesidad, el colesterol elevado, etc. Todo paciente
diabético es considerado de alto riesgo para la enfermedad coronaria. Lo
consideramos un factor modificable, por que estos pacientes con un buen control
metabólico de su enfermedad, disminuye ostensiblemente el riesgo coronario. Un
buen control implica por parte del paciente, niveles de glucemia controlados,
medicación adecuada y una alimentación sin trampas, ni ingestas de alimentos
ricos en azúcares refinados.
·
Obesidad
(modificables). Es un factor de riesgo independiente y cobra más jerarquía,
cuando la obesidad es a predominio abdominal y con un Índice de Masa Corporal
(IMC) superior a 30. Frecuentemente las personas obesas presentan asociadas a
ellas otros factores de riesgo que lo potencializan.
·
Inactividad
física
(modificable). Denominamos sedentarias a las personas que no realizan una
actividad física en forma regular, estas personas son más propensas a padecer
esta enfermedad coronaria si los comparamos con personas que realizan ejercicios
en forma habitual y regular. No se ha podido disminuir el beneficio adicional,
cuando se realizan ejercicios en forma intensiva. Recuerde, no es cuestión de
matarse jugando al tenis. Lo mejor es realizar actividades físicas en forma
moderada, regular y constante.
·
Triglicéridos
elevados
(modificable). Es poco común que se presente solo como tal, por lo general está
asociado con otros factores de riesgo. También se ha demostrado una disminución
significativa del riesgo, si se disminuyen los triglicéridos, no importa que sea
solamente con dieta o con dieta y medicamentos.
·
Hiperuricemia
(modificable). Esto ocurre cuando el ácido úrico de la sangre se eleva por
encima de los valores normales, 7 mg/dl es una cifra elevada para ambos sexos.
Este es un factor de riesgo independiente y de tipo menor.
Como usted verá, de los 9
factores de riesgo mencionados, 7 de ellos están relacionados (ya sea tanto con
la prevención, como en su curación) con la alimentación, modificando los hábitos
alimentarios disminuye el riesgo de la enfermedad. En el caso de la hipertensión
arterial, una dieta con bajo contenido de sal y un adecuado peso corporal,
permiten un óptimo control de la misma. En cuanto a los otros factores de riesgo
como son el colesterol malo elevado, el colesterol bueno disminuido, la obesidad
y los triglicéridos elevados, la alimentación adecuada es fundamental. La misma
está orientada a una disminución del contenido total de las grasas de la
alimentación y especialmente en las grasas saturadas (animales). No decimos una
supresión total de las mismas, pero si a una franca disminución del contenido
habitual. Se considera actualmente que las grasas en su totalidad (animales y
vegetales) deben representar algo menos del 30% de las calorías requeridas. Por
ejemplo, si una persona adulta de 60 a 65 kilos, que requiere un aporte calórico
aproximadamente de 1800 calorías diarias, la cantidad diaria de grasas a
consumir no deberían superar los 55 a 60 gramos por día. De ellas, las grasas
saturadas no deben superar el 10% (5 a 6 gramos) y el resto debe completarse con
grasas insaturadas (vegetales)
Los alimentos que contienen
grasas saturadas son:
Lácteos
(leche y derivados) - Huevos - Carnes rojas - Chocolates -
Crema pastelera y derivados.
Los alimentos que contienen
grasas insaturadas son:
Vegetales y frutas
(cantidades insignificantes) - Cereales - y Aceites vegetales
(Oliva, maíz, girasol, soja,)
La alimentación debe estar
orientada de la siguiente manera:
Utilizar los lácteos descremados
o parcialmente descremados.
Huevos, no más de dos unidades
por semana.
Carnes rojas no más de tres
veces por semana.
Aumentar el consumo de pescado a
por lo menos 3 veces por semana.
Utilizar carne de aves sin la
piel.
Aceites vegetales, de oliva,
maíz, girasol, soja.