Por sus propias características, la Dieta Mediterránea, está reconocida científicamente como una de las dietas más saludables. Se identifica por la abundancia de los alimentos vegetales, como lo son el pan, las pastas, verduras, legumbres, frutas y frutos secos; aceite de oliva como fuente de grasas; consumo de pescado, lácteos y huevos; poca cantidad de carnes rojas y moderada cantidad de vino.
No debemos olvidar que a este
tipo de alimentación acompañado con hábitos de vida saludables como son, la
actividad física, los bailes y la siesta típica de estas zonas, hacen un estilo
de vida casi ideal.
Una dieta (como lo es la Dieta
Mediterránea) con abundantes alimentos ricos en carbohidratos complejos, fibras
vegetales, grasas con ácidos grasos monoinsaturados y pocas grasas de origen
animal. Fue asociada y comprobada científicamente, con una muy baja incidencia
de una enfermedad muy común como es la, cardiopatía coronaria.
Muchos estudios han demostrado
que los habitantes de esta zona geográfica, disfrutan de los mejores niveles de
calidad de vida y una longevidad muy elevada. Su secreto es una conjunción
formada por sus hábitos alimentarios (Dieta Mediterránea) y sus hábitos
saludables (actividad física, recreación y tranquilidad).
Las características de la
Dieta Mediterránea son:
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Abundante consumo de:
cereales y sus derivados (pan, pastas y arroz), legumbres, verduras y
hortalizas, aceite de oliva y frutos secos.
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En menor cantidad:
pescados, huevos, aves y derivados lácteos.
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Muy escasa cantidad:
de carnes rojas y sus derivados.
Los frutos secos (nueces,
avellanas, almendras, etc.) ocupan un lugar importante en esta dieta. El aceite
de oliva constituye la mejor fuente para obtener grasas adecuadas y benéficas
para la salud.
Este tipo de alimentación se
basa fundamentalmente en las características de los habitantes de esta zona
geográfica, que aunque esté constituida por diferentes países, casi todas las
personas presentan puntos en común. No hay que olvidarse que esta zona del
mundo, en la antigüedad estuvo bajo la influencia, primero de los Griegos y
luego del Imperio Romano, por lo tanto la cocina romana marca su presencia.
En la cocina mediterránea lo
que se aprovecha, es lo que la naturaleza brinda, con un estilo sencillo, platos
coloridos y muy sabrosos, ideales para una alimentación sana y saludable. En
estas zonas hasta no hace muchos años, a los niños se los alimentaba con aceite
de oliva. El desayuno consistía muchas veces, en pan con aceite de oliva, un
diente de ajo, aceitunas y cebolla. Esto evidentemente es mucho más sano que el
clásico pan con manteca.
Los alimentos que componen esta
dieta aportan nutrientes importantes de las frutas y verduras, antioxidantes,
vitaminas A, C y E y una abundante cantidad de fibras, acompañados con moderadas
cantidades de vino, que la hacen más agradable.
En la actualidad se sabe, que
los beneficios de esta Dieta Mediterránea, no guardan solo relación con la
enfermedad cardiovascular. También aporta factores de protección ante el estrés
oxidativo y la carcinogénesis, estos últimos elementos hizo aumentar mucho más
el interés por este tipo de alimentación.
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