Ante todo deberíamos definir que son las "frutas secas" y no confundirlos con los "frutos secos". Si bien para muchos es lo mismo, para la nutrición son y cumplen funciones diferentes.
Se
denominan "frutas secas" a todas las frutas que por haber sido sometidas
a desecación se conservan comestibles todo el año. O sea que son frutas normales
que por un determinado proceso industrial o casero de desecación (extracción del
agua) se mantienen secas y comestibles mucho tiempo. Por supuesto para su
utilización deben ser re hidratadas o utilizarse al estado seco. Dentro de este
grupo están las pasas de uva, con sus variedades (con o sin semillas), los
orejones, manzanas, peras, etc. En cambio se consideran "frutos secos"
los que por su naturaleza y la característica de su cáscara son siempre secos y
se utilizan como se presentan. Estos incluyen todas las nueces, avellanas,
piñones, almendras, castañas, pistachos, etc.
Las
diferencias entre ambas son notables, no solamente en su composición
nutricional, sino también en sus características culinarias. Las primeras tienen
la misma composición que las frutas frescas, son ricas en vitaminas, con un 10 a
15% de azúcares y cierta cantidad de fibras, difieren en su contenido acuso por
que están deshidratadas. Prácticamente no tienen proteínas ni grasas. En cambio
las otras, son frutos altamente energéticos ya que producen entre 500 y 600
calorías, los 100 gramos de cualquiera de ellas, por su alto contenido en
proteínas y especialmente en grasas insaturadas, así como en vitaminas y
minerales. Estos frutos secos presentan cualidades antiarrítmicas bastante
marcadas, este efecto cardioprotector se debe a su contenido en ácido
alfalinolénico, perteneciente al grupo de grasas omega 3, más el contenido de
vitamina E, magnesio y potasio. Estudios realizados por investigadores
norteamericanos mostraron en forma bien convincente, los efectos antiarrítmicos
de los frutos secos. Podríamos decir que una de las virtudes de los frutos secos
es su positiva acción preventiva sobre las arritmias ventriculares, más que
sobre los problemas cardíacos no fatales. En cuanto a sus virtudes culinarias,
su cometido consiste en aportar dulzor que contrasta con el sabor principal de
cada plato. En cuanto a la virtud que seguramente usted se estará preguntando,
ahí lo voy a desilusionar. Algunas frutas secas tienen fama de ser afrodisíacas,
pero yo lamento tener que decirle que en este caso la fama es puro cuento.
Ninguna de estas frutas tiene ese tipo de poderes y para serle sincero, no
existe ninguna evidencia científica que avale que estos alimentos son portadores
de tales virtudes.