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Respetar los momentos de las comidas principales es fundamental para llevar a cabo una buena alimentación. Esto no significa que tenemos que vivir pendientes del reloj para comer. Pero tampoco hacer como muchas personas que, por motivos laborales o de otra índole, realizan una sola ingesta en todo el día.
La
distribución horaria de las comidas cumple un rol muy importante en la
alimentación. También en las mismas hay que tener en cuenta el tamaño y volumen
de la porción. La comida para todo el día debe suministrarse en un número
variable de porciones fraccionadas. Las porciones pueden ser de volumen
semejante o diferente. El número de porciones o ingestas diarias, puede ser
variable y se realizan de acuerdo a hábitos y costumbres de cada uno. Por lo
general se realizan cuatro o tres comidas principales en el día, con algunas
colaciones o agregados entre medio. Cuando se realizan cuatro comidas diarias el
total de la alimentación puede distribuirse de la siguiente manera: 20 % para el
desayuno y merienda y 30% para el almuerzo y la cena. Esto en las personas
normales puede variar, no ocurre lo mismo cuando nos referimos a personas
enfermas o con problemas digestivos, donde el número, tamaño y horario de las
ingestas tiene mucho que ver. Los grupos poblacionales que hacen tres comidas
diarias, por lo general distribuyen las comidas en un 30% para el desayuno (acá
el desayuno es más importante) 20 a 30% para el almuerzo, que por lo general es
más frugal y 30 a 40 % para la cena, que es la comida más importante, pero la
realizan más temprano. Esto de los porcentajes no es riguroso, pero siempre está
relacionado con los tiempos de la digestión de las comidas y los intervalos
ínterdigestivos cumplen un rol fundamental en el metabolismo de algunos de los
nutrientes. Está bien demostrado que los intervalos largos entre comidas,
favorecen el aumento de peso, en cambio los intervalos cortos, cada 3 o 4 horas
actúan en forma contraria. Los intervalos largos de ayuno entre comidas
movilizan hormonas que favorecen el depósito de grasas en el cuerpo. Por eso, el
no comer nada durante todo el día y hacer una gran ingesta nocturna, es lo menos
indicado para adelgazar. Si lo está haciendo, va por mal camino, debe
modificarlo y adecuar la distribución de sus ingestas.
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