Con el nombre de postres dietéticos se agrupan en general a todos los postres de bajas calorías. Para poder denominarlos así, los mismos deben tener como mínimo el 50 % menos de las calorías, que el producto original
En realidad la palabra
dietético según el código alimentario, significa diferente al producto original
en uno o varios de sus componentes. Por lo tanto no significa que sea siempre
para adelgazar. Un ejemplo de ello son los postres sin azúcar, que de por sí
tienen menos calorías, pero que en realidad son para pacientes diabéticos, o los
que no contienen gluten para los celíacos.
Comercialmente se presentan
grandes oportunidades para obtener postres dietéticos de muy buena calidad,
sabor y de muy bajas calorías. Un ejemplo de ello son las gelatinas dietéticas,
de diferentes sabores que aportan solamente 10 calorías por porción, los postres
dietéticos con 20 a 30 calorías por porción y los flanes con apenas 20 calorías
por porción.
Todos estos postres son siempre
una gran alternativa de bajas calorías y de excelente sabor. Pero por supuesto
no son como dice la publicidad alimentos de alto contenido nutricional.
Con respecto a los postres no
comerciales, los denominados "caseros", logran disminuir las calorías
reemplazando el azúcar por edulcorantes acalóricos y las cremas por quesos
descremados, como el Mendicrin de bajas calorías o las ricotas descremadas. La
diferencia radica en que estos últimos postres contienen entre 80 y 120 calorías
por porción, que lo hacen mucho más hipocalóricos que el producto original (300
calorías por porción) pero no tanto como los anteriores (30 a 35 calorías por
porción).
Desde el punto de vista
nutricional es que los postres dietéticos no presentan azúcares reducidos y
reemplazan las cremas (grasas saturadas) por quesos descremados o productos
vegetales.
A la hora de contar calorías o
para las personas que estás con dietas para adelgazar, estos postres se
constituyen en una excelente alternativa de bajas calorías.