Los suplementos alimentarios nunca deberían reemplazar a la alimentación, solamente deben ser utilizados en algunas situaciones y bajo prescripción médica.
Como
dice la palabra son suplementos y nunca deben sustituir a la alimentación
normal. Solamente son recomendados desde el punto de vista médico, para el caso
de dietas deficitarias y en algunos momentos del embarazo, pero siempre bajo
prescripción médica.
Los
suplementos más conocidos son: el hierro, el ácido fólico, el calcio, el
magnesio y algunos naturales como el polen, la miel, la lecitina, etc.
Hierro: es el
principal suplemento alimentario utilizado durante el embarazo, por que se
necesitan grandes cantidades de este micronutriente para la formación de sangre
del feto y de la madre, en el segundo y tercer trimestre es cuando está muchas
veces recomendado este suplemento por que con la dieta solamente no alcanza.
Razón por la cual los alimentos ricos en hierro deben prevalecer durante esta
etapa, como ser: legumbres, carnes, espinacas, frutos secos. Los alimentos ricos
en vitamina C favorecen la asimilación del hierro, en cambio los ricos en calcio
la obstaculizan.
Ácido Fólico: Se aconseja utilizarlo en forma preventiva un mes antes
del embarazo, para evitar la aparición de los defectos del tubo neural (espina
bífida).
Calcio:
Durante el embarazo es fundamental para la formación del esqueleto fetal,
dientes, desarrollo muscular, corazón y coagulación. Si el aporte de la dieta no
es suficiente, lo extraerá de los huesos maternos con su posible
descalcificación. Los alimentos que contienen calcio son: la leche y sus
derivados, las sardinas en lata, las coles, espinacas, higos secos, etc.
Magnesio: Si
se consumen frutos secos y hortalizas verdes en abundancia, se cubren los
requerimientos de este elemento.
En los
últimos tiempos son más los consumidores que demandan alimentos naturales: o sea
alimentos sin aditivos, hormonas, pesticidas, etc. Como producto de esta demanda
han proliferados los suplementos naturales a base de miel, polen levadura de
cerveza, lecitina de soja, etc. a todos ellos se le atribuyen efectos benéficos
sobre la salud. Sin embargo en casi todos los casos, estas propiedades son más
teóricas que reales.