Existe en muchas personas una peligrosa obsesión estimulada por la idea de llevar una vida sana y terminan obsesionadas por comer solamente lo presuntamente correcto. En su mayoría son mujeres jóvenes, de buen nivel económico y víctimas de los mensajes nutricionales beneficiosos para la salud.
Dentro de todo este contesto casi siempre está la búsqueda de la belleza, la
eterna juventud y el estar delgada. Les pongo un ejemplo de una paciente: “Cuando
cumplí 40 años decidí cambiar mi vida. Voy al gimnasio todos los días (llueve o
truene), dejé de comer carne, enlatados, alcohol y comida chatarra. Me siento
mucho mejor, parezco más joven y estoy superplaca. Soy súper estricta por que si
no, no funciona, cuando salgo con otras personas, me llevo mi propia vianda y no
me importa lo que piensan los demás”. Como usted verá, llevar una vida
saludable está bien, pero transformarla en una obsesión permanente, deja de ser
norma y puede ser sumamente perjudicial para la salud. Esta preocupación extrema
de ciertas personas de comer siempre y únicamente lo más sano posible, no es lo
correcto. Esta forma de comer, es mucho más frecuente de lo que se piensa, para
algunos autores representan el 25% de la población, en tanto que la bulimia y
anorexia el 5%.
Este
también es un trastorno de la conducta alimentaria. Al principio es beneficioso,
pero luego se va convirtiendo en una obsesión sumamente perjudicial. De esta
manera algunas personas excluyen de su alimentación ciertos alimentos como
carnes, azúcares, grasas, lácteos. Sin reemplazarlos adecuadamente. Tienen
aversión a las comidas elaboradas, solo productos orgánicos libres de
herbicidas, sin edulcorantes, conservantes ni colorantes, jamás beben agua de la
canilla, solo agua mineral y la botellita de agua se transforma en un accesorio
básico y fundamental. Solo comen en su casa, nunca en restaurantes y mucho menos
comprar en rosticerías.
Esta
conducta alimentaria aunque no lo parezca, puede llevar a carencias
nutricionales como anemia, osteoporosis, hipotensión arterial (presión baja),
pérdida de peso y trastornos hormonales.
Muchas veces, es difícil determinar en que momento estas conductas saludables se
transforman en una obsesión. En todo esto la publicidad de alimentos “malos” y
“buenos”, “Light”,”Diet” pueden provocar y contribuyen, en personas susceptibles
a una verdadera relación neurótica con la alimentación.