Los Fitoesteroles y sus formas reducidas los fitoestanoles, son sustancias presentes en todos los vegetales. Cuando estos son ingeridos en un rango de 1 a 3 gramos diarios, son considerados como importantes aliados en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.
Estas sustancias son estructuralmente muy similares al
colesterol. Desde 1950 se las conoce por sus efectos hipocolesterolémicos
(capaces de descender el nivel del colesterol sanguíneo). Este efecto se lo
atribuyen a tres acciones comprobadas de los mismos en el interior de las
células intestinales:
a)
Impiden por competencia con el colesterol de la luz intestinal,
la absorción del mismo a través del enterocito (célula de la pared del
intestino).
b)
Disminuyen dentro de las células intestinales, los cambios
químicos que se producen en el colesterol (esterificación).
c)
Estimulan la eliminación del colesterol desde las células
intestinales hacia la luz.
Las concentraciones del colesterol circulante depende de varios
factores entre los que figuran: el colesterol que ingresa por los alimentos, la
propia formación de colesterol por el hígado, su utilización metabólica, la
eliminación biliar y su posterior reabsorción intestinal. Sin olvidarnos de la
edad, el sexo y los hábitos alimentarios, hoy se considera que el 80% del mismo
depende del genotipo individual de cada persona. El 20% restante sería
determinado por el nivel de su ingesta alimentaria. Por lo tanto un manejo
racional de la alimentación, está demostrado que pueden disminuir los niveles
circulantes del mismo. De esta manera dentro de los componentes de la dieta, los
Fitoesteroles y fitoestanoles pueden actuar como aliados en la disminución del
colesterol. Para interpretar por qué las grasas vegetales pueden ayudarnos a
disminuir la hipercolesterolemia (aumento del colesterol sanguíneo) es necesario
conocer que fenómenos ocurren a nivel intestinal con estas sustancias.
El colesterol libre que se encuentra en la luz intestinal que
ingresa con los alimentos es aproximadamente entre 250 y 500 mg. /día. El
colesterol de la bilis es de 600 a 1.000 mg. /día. De todo este colesterol que
está en la luz intestinal, se absorbe el 50% el resto se elimina por las heces.
Gran parte del colesterol libre absorbido por las células intestinales se vuelve
a esterificar con ácido palmítico o ácido oleico dietario, si su disponibilidad
es alta (otra de las ventajas del consumo de aceite de oliva). De allí pasa al
torrente linfático y por el mismo a todo el organismo. El resto del colesterol
que no se esterificó se elimina hacia la luz intestinal. En estos dos puntos
claves es donde actúan los Fitoesteroles y fitoestanoles.
Los Fitoesteroles están presentes en los frutos, semillas,
hojas y tallos de prácticamente todos los vegetales conocidos. Por lo tanto
cuantos más vegetales incorporemos en nuestra alimentación, mayor será la
ingesta de Fitoesteroles. Se considera que la ingesta diaria de Fitoesteroles es
muy variable y depende fundamentalmente de los hábitos alimentarios de cada
población, se calcula aproximadamente que en la población en general su ingesta
varía entre 160 a 500 mg. /día. Una cantidad adecuada, de Fitoesteroles
alimentarios sería de 1 a 3 gr. /día. Para que cumplan una verdadera acción
benéfica cardiovascular. Hace aproximadamente 10 años, fue observado por varios
autores, efectos benéficos de los Fitoesteroles en el control de la hiperplasia
prostática (agrandamiento tumoral benigno de la próstata). Otro elemento
importante para la recomendación del consumo de Fitoesteroles a través de la
dieta.
Actualmente hay muchos países europeos y algunos latino
americanos como el nuestro, que han desarrollado productos enriquecidos con
Fitoesteroles. Las margarinas enriquecidas, así como yogures, leches y jugos. En
los Estados Unidos y algunos países de Europa se comercializan cápsulas y
comprimidos con Fitoesteroles, indicados para la hipercolesterolemia y la
hiperplasia protática.