Las vacaciones donde sea que uno la pase, mar, montaña o en su propia casa. El no tener que trabajar genera muchos cambios en los horarios, tanto sea para dormir o para comer.
Permite estar en la cama sin
despertador y dormir hasta la hora que uno quiera. Las horas que pasan hasta el
almuerzo no son tantas como en los días de trabajo, por lo tanto el desayuno no
es necesario que sea tan importante. Con un café u otra infusión y alguna fruta
es suficiente. Generalmente el almuerzo se hace más tarde. En vacaciones se vive
sin apuro por lo que es habitual que no se coma hasta horarios más tarde. En
épocas de verano los platos deberían ser ligeros y refrescantes a base de sopas
frías o cremas de vegetales así como poder disfrutar de una ensalada variada a
la que se le puede añadir cualquier tipo de hortaliza, diferentes frutas o
frutos secos e incluso tomarla como plato único si se incluyen en ella alimentos
como pasta o arroz y atún, huevo, pollo o alguna porción de carne magra.
De postre, nada mejor que las
deliciosas frutas que nos ofrece el verano, a las que es realmente difícil
resistirse. Son el mejor postre ya que además de ser ricas en agua contienen
minerales, vitaminas y diferentes sustancias con acción antioxidante, además de
contener cantidades interesantes de fibra. Una buena forma de aprovechar todas
las propiedades nutritivas que poseen las frutas es utilizarla en forma de
ensalada de frutas. La mezcla de color, aroma y sabor hace que éste sea un
postre muy sabroso, pudiendo mezclar tantas frutas como se quiera: frutillas,
sandía, melón, kiwi, banana, cerezas, etc.
En las vacaciones la falta de
preocupaciones laborales logra que el descanso sea mucho más reparador que
durante las épocas de trabajo. La siesta es para muchos, algo imprescindible
durante las vacaciones. Luego de siesta y a media tarde alguna infusión o frutas
es lo más aconsejado. De este modo con algo en el estómago se puede llegar a la
cena sin esa sensación de vacío y disfrutar de la misma.
Para este momento, nada mejor
que una ensalada completa que contenga alimentos proteicos como trocitos de
queso, legumbres o huevo entre otros. Pero en verano, las verduras no sólo
sirven para elaborar ensaladas, sino que son un acompañamiento ideal para cenas
elaboradas con platos de huevo, ya que cocinadas a la plancha, salteadas o
incluso crudas, constituyen una guarnición muy sabrosa y nutritiva que además
aporta un toque de color al plato haciéndolo mucho más sabroso.
El verano es una estación en la
que el calor puede llegar a ser desesperante, sobretodo dependiendo del lugar en
el que se pase el verano, conviene no abusar de helados ni de bebidas
alcohólicas para refrescarse. Es conveniente no olvidar la importancia de
mantener una buena hidratación durante el verano, y para ello nada mejor que
beber agua en cantidades importantes, incluso cuando no se sienta sed.