La Vitamina C - también denominada ácido ascórbico - es un antioxidante hidrosoluble (soluble en agua) considerado esencial debido a que no puede ser sintetizado por el cuerpo humano. Por el hecho de disolverse en el agua y por su inactivación por el calor es que suele perderse al hervir los alimentos que la contienen.
La Vitamina C se encuentra fácilmente en la naturaleza, sobre todo en los alimentos de origen vegetal.
La absorción de la Vitamina C en el intestino es casi total (90%), aunque su poder de absorción baja considerablemente si la ingesta es muy alta.
Funciones de la Vitamina C:
* Su función principal y más potente es la de antioxidante.
* La Vitamina C estimula la absorción de hierro en el organismo.
* Posee una intervención favorable en el tratamiento de pacientes con cáncer de colon, páncreas, pulmón y estómago.
* La Vitamina C posee un efecto inhibidor en el desarrollo de las cataratas. Estudios científicos afirman que ingestas superiores a 300 mg de Vitamina C por día disminuyen en un 75% el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
* A pesar de constituir una creencia muy arraigada, no hay estudios sobre la Vitamina C que avalen un efecto favorable en tratamiento del resfriado común. No obstante, sí se demostró que la Vitamina C puede disminuir su intensidad y duración gracias a su función antihistamínica.
Algunos alimentos ricos en Vitamina C son (mg/100 g):
* Soja fresca (4.000)
* Perejil (190)
* Col y repollo (200)
* Pimientos (130)
* Berro (87)
* Zumo de pomelo (84)
* Coliflor (67)
* Naranja (50)
En general, todas las frutas y verduras poseen Vitamina C en mayor o menor medida. Los cereales, en cambio, poseen muy poca Vitamina C. Las frutas más ricas en Vitamina C son las ácidas, debido a que el pH bajo que poseen estabiliza la Vitamina C. En el caso de los alimentos de origen animal la presencia de Vitamina C es muy baja, aunque aparece en el hígado, riñón y cerebro.
La ingesta oral diaria recomendada de Vitamina C es de 45 a 90 mg en un adulto para mantener una buena salud. La necesidad de ingesta aumenta en personas que realizan más gastos de Vitamina C (fumadores, alcohólicos y deportistas), durante la lactancia y en caso de presentar ciertos estados patológicos.
La deficiencia de Vitamina C puede derivar en una enfermedad llamada escorbuto. El escorbuto puede definirse como la disminución de la capacidad de nuestro organismo de sintetizar colágeno.
El déficit de colágeno produce: fragilidad de los capilares sanguíneos, aparición de derrames, retardo en la cicatrización, caída de dientes, dolores articulares y anemia.
La deficiencia de Vitamina C en niños puede producir anormalidades en el crecimiento, problemas en la formación de los huesos y anemia aguda. Sin embardo, el escorbuto en los niños no es muy frecuente debido a que la leche materna es muy rica en Vitamina C, así como también lo son las fórmulas infantiles disponibles en el mercado.
Bibliografía:
- M. C. Ramírez Tortosa, J.L. Quiles Morales. Vitamina C, vitamina E y otros antioxidantes de origen alimentario. Tratado de Nutrición (Tomo 1). Grupo Acción Médica. Año 2005.