El corazón y su sistema circulatorio son del mismo modo vulnerables a ciertas enfermedades. Por esta razón, deberíamos prestar más atención en su prevención para que nuestro corazón no se enferme.
Con el nombre de enfermedades "cardiovasculares" se engloban diferentes tipos de afecciones: la hipertensión arterial (aumento de la presión sanguínea), la enfermedad arterial coronaria (infarto de miocardio), los accidentes cerebrovasculares (trombosis o derrame cerebral), la enfermedad valvular cardíaca y la enfermedad cardíaca reumática.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las enfermedades cardiovasculares causan 12 millones de muertes por año en todo el mundo. La mitad de todas ellas ocurren en los Estados Unidos y los países desarrollados. En nuestro país, el 43% de las personas entre 40 y 50 años está en peligro de padecer alguna de estas enfermedades. En las personas mayores de 50 años, el riesgo de padecer algunas de ellas se eleva al 70 %.
Debido a que estas afecciones son la primera causa de muerte en todo el mundo, ciertos especialistas recomiendan que las medidas preventivas debieran comenzar en la niñez.
La enfermedad arterial coronaria es la más común de las enfermedades cardiovasculares. Es actualmente la primera causa de muerte en los Estados Unidos y en otros países desarrollados. Pero gracias a muchos estudios en miles de pacientes, los investigadores han descubierto ciertos factores que desempeñan un papel sumamente importante en las probabilidades de que una persona padezca de una enfermedad del corazón. Se los denomina "factores de riesgo". Existen dos tipos de factores de riesgo, los principales (cuyos efectos han sido probados sin ninguna duda) y los contribuyentes (son aquellos cuyo papel exacto aún no está definido). Otra forma de clasificarlos es en modificables (con tratamiento pueden llegar a desaparecer o no traer problemas) y no modificables (que el tratamiento no los cambia). A continuación detallaremos cada uno de ellos.
Factores de riesgo principales:
1.- Hipertensión arterial. (Modificable). Aumenta en forma considerable el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Las personas con hipertensión arterial, con sobrepeso u obesidad, que fuman y tienen niveles elevados de colesterol en la sangre, presentan un riesgo muy elevado de padecer estas enfermedades. Se considera normal la presión arterial máxima o sistólica menor a 140 mmHg. y la mínima o diastólica menor a 90 mmHg. Cuando una persona hipertensa logra mantener valores normales de presión, el riesgo disminuye notablemente.
2.- Colesterol elevado. (Modificable). Uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. El colesterol es una sustancia grasa (un lípido) que circula en la sangre y se encuentra en todas las células del organismo. Lo produce el hígado para formar parte de las membranas celulares y de las hormonas. Pero el organismo también obtiene colesterol adicional que proviene de los alimentos de origen animal (carnes, huevos y productos lácteos enteros). El colesterol sanguíneo muchas veces aumenta no por el colesterol que contienen los alimentos, sino por el contenido en los mismos de grasas saturadas. Tanto los productos lácteos como las carnes rojas son alimentos ricos en grasas saturadas. Toda persona con colesterol elevado que logra valores por debajo de 200 mg./ml. diminuye notablemente el riesgo cardiovascular.
3.- Diabetes. (Modificable). En los pacientes diabéticos las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Se considera que más del 65% de ellos (especialmente en aquellos que padecen diabetes tipo 2) mueren por esta causa. El buen control de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre reduce el riesgo cardiovascular. Si bien la diabetes es una enfermedad crónica incurable, los pacientes que la padecen disminuyen el riesgo si logran valores normales de glucemia en forma constante, y por eso se lo considera un factor modificable.
4.- Obesidad y sobrepeso. (Modificable). El sobrepeso y la obesidad aumentan las probabilidades de adquirir o aumentar algunos factores de riesgo cardiovascular, principalmente la hipertensión arterial, el colesterol elevado y diabetes. Para diagnosticar el sobrepeso y la obesidad se puede utilizar el IMC (Índice de Masa Corporal) que se calcula dividiendo los kilos de peso corporal de una persona, por su talla al cuadrado IMC= Kg. /m2. Si el resultado está entre 20 y 25 es peso normal; entre 25 y 29,9 es sobrepeso y si es mayor de 30, obesidad.
5.- Tabaquismo. (Modificable) Todos sabemos que el hábito de fumar cigarrillos y tabaco aumenta el riesgo de cáncer pulmonar, pero lo que no todos saben es que también aumenta considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y especialmente afecciones vasculares periféricas (derrames, ACV, etc.). Si bien la nicotina es el agente activo principal del humo del tabaco, hay también otras sustancias como el alquitrán y el monóxido de carbono que son perjudiciales para el corazón y los vasos sanguíneos.
6.- Inactividad física. (Modificable). Las personas inactivas o sedentarias tienen mayor riesgo de padecer enfermedades del corazón que las personas que realizan una actividad física regular. El ejercicio físico quema calorías, ayuda a controlar el colesterol, la diabetes y la presión arterial. Pero también fortalece al corazón y hace más flexible las arterias. Las personas que queman entre 500 y 3500 calorías por semana, ya sea trabajando o haciendo actividad física, tienen una expectativa de vida muy superior a las personas sedentarias.
7. - Sexo. (No modificable). En general los hombres tienen un riesgo mayor que las mujeres de sufrir un ataque al corazón. Las mujeres hasta los 50 años están, por decirlo de alguna manera, protegidas por los estrógenos (hormonas femeninas), pero esta protección desaparece después de los 50 y a los 60/65 años el riesgo es igual al de los hombres.
8.- Herencia. (No modificable). Las enfermedades cardíacas suelen ser hereditarias. Si los padres o hermanos padecieron de un problema cardíaco o circulatorio antes de los 55 años, la persona tiene mucho mayor riesgo cardiovascular que aquella que no tiene antecedentes familiares.
9. - Edad. (No modificable). Las personas mayores tienen mayor riesgo de padecer ataques cardíacos. Aproximadamente 4 de cada 5 muertes debidas a enfermedades cardíacas se producen en personas mayores de 65 años de edad.
Factores de Riesgo Contribuyentes:
1.- Estrés.- (Modificable). Se cree que el estrés es un factor que contribuye al riesgo cardiovascular, pero aún no se sabe mucho sobre sus efectos. Cómo y cuánto nos afecta el estrés depende de cada persona. Hay razones por las cuales el estrés puede afectar al corazón, el pulso se acelera, la presión arterial aumenta y esto puede desencadenar en una angina de pecho. El estrés libera adrenalina y ésta aumenta la presión arterial, la cual puede dañar las paredes de las arterias. El estrés tratado y superado disminuye este riesgo.
2.- Hormonas sexuales.- (Modificable). Las hormonas sexuales femeninas (estrógenos) parecen desempeñar un papel protector en las enfermedades del corazón. Pero después de la menopausia (dejan de existir los estrógenos) las posibilidades de un ataque cardíaco aumenta y entre 60 y 65 años el riesgo se equipara al de los hombres. El tratamiento adecuado en esta etapa de la vida femenina, en aquellas mujeres que pueden realizarlo, les disminuye los riesgos cardiovasculares.
3.- Anticonceptivos orales.- (Modificable). Los anticonceptivos iniciales contenían niveles altos de hormonas. En esa época, el uso de esas píldoras aumentó mucho el riesgo cardiovascular y el ataque cerebral, especialmente en mujeres con más de 35 años. Actualmente los anticonceptivos orales tienen niveles muy bajos de hormonas, por eso es mucho menor el riesgo cardiovascular. Pero si una mujer (mayor de 35 años) toma anticonceptivos, es fumadora o tiene otros factores de riesgo, el riesgo cardiovascular aumenta. Decimos que es modificable porque en aquellas que no utilizan anticonceptivos, el riesgo es menor.
4.- Alcohol.- (modificable). Hay estudios actuales que defienden la postura de que las personas que beben cantidades moderadas de alcohol presentan menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares que las que no beben nada. Para nosotros el consumo moderado de alcohol es 50 ml. de una bebida destilada (whisky, Vodka, Ginebra), o una copa de vino tinto o un porrón de cerveza diariamente. Pero el excederse en el consumo moderado de alcohol aumenta el riesgo de padecer hipertensión, accidentes cerebrovasculares y enfermedades al corazón. Este aspecto también hay que tenerlo bien presente.
Como usted puede ver, de los 13 factores de riesgo que describimos en estas líneas, sólo 3 no se pueden modificar, el resto sí y está en nosotros el poner empeño y cambiar dichos hábitos adquiridos. Al modificarlos disminuimos considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Cuando uno o más de estos factores de riesgo están presentes, hay que tratarlos y modificarlos, no se olvide de que esta forma es la única para prevenir las enfermedades del corazón. Hágame caso, trate de cambiar y ponga a su corazón contento.