El Té, es seguramente la bebida más utilizada universalmente; se prepara a partir de un arbusto perenne denominado "Thea sinensis". El mejor té se obtiene de las hojas y brotes florales más jóvenes. El origen parece ser de la India, China y Japón. Los principales productores de té en al mundo son: India, China, Ceilán, Japón y Taiwán. Los mayores consumidores, Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá.
La
calidad de esta bebida está muy influenciada por el clima donde crece la
planta. Los tés pueden ser modificados y esto depende de cómo son tratadas las
hojas antes de secarse, originando cambios en el sabor, color y aroma, obteniéndose
dos tipos de té muy utilizado,s como son el té negro y el té verde.
Dicen
los que saben, que el té de buena calidad debe ser claro, brillante,
"vivaz", y con un aroma muy etéreo. La astringencia es una característica
propia del té.
El
efecto estimulante que contiene está dado por la cafeína. Se dice que una taza
de la bebida contiene aproximadamente 70 mg., para el té en hebras y 45 mg. el
té de saquitos.
El
color, el sabor y la astringencia, se deben fundamentalmente a unos compuestos
denominados "fenólicos".
Para
el Dr. John Weisburger, el té tiene cualidades curativas únicas, podría
prevenir diferentes tipos de cáncer y ataques cardíacos. Para quien fuera
coordinador de dos simposios sobre el té y la salud, el té es el mejor
alimento que se puede incorporar a la dieta para mejorar nuestra salud y
prevenir muchas enfermedades.
Las
polémicas declaraciones se basan en ciertas investigaciones realizadas sobre
las posibles características preventivas y curativas del té.
Una
de ellas, realizada por especialistas británicos, encontró que las mujeres
entre 65 y 75 años que beben al menos una taza de té por día tienen una
densidad ósea mayor en el fémur y en la columna (áreas comunes de fracturas
causadas por la osteoporosis) que las mujeres de la misma edad que no consumen té.
La
investigación, publicada en la revista de la Asociación Norteamericana de
Nutrición Clínica (American
Journal of Clinical Nutrition), concluye
que el té con cafeína utilizado en forma moderara previene contra la
osteoporosis.
Mientras
se sigue discutiendo si el té colabora en la prevención del cáncer, un
estudio realizado en Iowa y publicado en la revista Norteamericana de
Epidemiología (American Journal of Epidemology), confirmaría la incidencia del
té en la prevención contra el cáncer. El estudio realizado sobre 35.000
mujeres posmenopáusicas demostró que aquellas que beben al menos dos tazas de
té negro por día disminuyen un 40% las posibilidades de contraer cáncer en el
tracto urinario y un 68% en el tubo digestivo.
Otros
estudios concluyeron que el té puede ser un arma
potente en la lucha contra el cáncer de estómago, vejiga, esófago y próstata.
Por último, un estudio realizado en China afirma que los fumadores que beben té
disminuyen las posibilidades de padecer cáncer de pulmón.
Algo
importante para saborear un rico té, es saberlo hacer; el agua debe tener la
temperatura ideal, no hervir y retirarla apenas esté llegando al punto de
ebullición, esto es a unos 90°C y allí poner en contacto el agua con el té
por lo menos 5 minutos.
La
razón por la que se supone el efecto positivo del té es la acción de los
antioxidantes. Estos podrían ser más efectivos que la vitamina C y que la
vitamina E, según lo que plantea Weisburger. Los antioxidantes funcionarían
como una protección contra el cáncer y los ataques cardíacos.
Si
bien las noticias son alentadoras, hay que tomarlas con mucha cautela ya que
todavía queda mucho por investigar y comprobar, para corroborar científicamente
esta teoría. Por ahora, una o dos
tazas por día, serían una
cantidad muy recomendable.