Aunque le cueste creerlo, no estamos hablando de lo mismo. En este artículo tratamos de dejar en claro qué es una y qué es la otra y lo más importante: qué hacer en caso de padecerlas.
Uy, qué tema éste! "Asqueroso"! me
hubiera espetado mi abuela con su mejor cara de ofendida. Espero que usted no me
dirá lo mismo, si bien es justo reconocer que se trata de un tema que puede
causar algún rechazo. De todos modos es un aspecto más del organismo y es
preciso tomar en cuenta que, sólo hablando de las cuestiones más espinosas es
que se consigue echar un poco de luz y comprender que nada tienen de diferentes
con otras que siempre están sobre el tapete.
De modo que vamos a comenzar por definir qué es
la diarrea. ¿Usted creía que era lo mismo que colitis? En realidad, si bien
existen similitudes, decimos que se trata de diarrea cuando estamos en presencia
de evacuaciones frecuentes de materia fecal, líquidas que, por otra parte, van
acompañadas de pérdida de líquidos y minerales. La mayor o menor gravedad de
las diarreas depende de la causa o agente que la produce, de su intensidad y la
duración de este síntoma. Las causas pueden infecciones virales, bacterianas o
debidas a otros agentes irritantes como laxantes, medicamentos o alteración de
la flora intestinal.
Hay que decir que las consecuencias más serias
que puede tener una diarrea son deshidratación, calambres y otros efectos
secundarios relacionados con la pérdida de minerales.
Si bien desde el punto de vista médico la
diarrea no es una enfermedad sino un síntoma de alguna enfermedad del colon o
de algunas reacción de los intestinos en general, cuando hablamos de colitis,
nos referimos a un determinado proceso inflamatorio del colon, que puede
presentarse o no con diarrea.
En realidad, no importa tanto saber distinguir
entre colitis y diarrea. Lo que sí es fundamental es saber cómo proceder en
caso de que aparezcan. Por eso, cualquiera sea la causa y hasta que ésta no
quede convenientemente determinada, lo primero que se debe hacer es poner el
intestino en reposo. ¿De qué manera? Mediante la ingesta de agua NO
gasificada, té con azúcar y agua de arroz. También puede comer algunos
sólidos, aunque muy pocos, por ejemplo alguna fruta madura (sí, madura) y
rallada (lo ideal es la manzana), fideos o arroz blanco. También es importante
evitar todo lo que contenga fibras, hollejos, gaseosas, café y preparaciones
complejas muy condimentadas e irritantes. Si usted observó estos cuidados pero
los síntomas continúan por más de 24 horas, o si aparece fiebre, entonces
deberá consultar al médico.