¿Necesita hacer gimnasia?. Aquí encontrará una variante interesante para comenzar a mover esa musculatura entumecida que requiere mejorar en aspecto y funcionalidad. El baile es una de las actividades más recomendadas para “mover el esqueleto”. ¡Qué mejor que empezar ya!
Cuando requerimos comenzar con alguna actividad
física que compense el sedentarismo que generalmente nos invade a la mayoría
de los habitantes de las ciudades, solemos hacer de ello un mundo. Que gimnasia
no porque no tengo tiempo... que caminatas sí pero hoy no porque llegué tarde
a casa... que natación es fantástico pero no sé nadar... que bicicleta sí
pero no tengo el aparato... y así sucesivamente.
¿Por qué no prueba con el baile?.
Si usted es de los que disfrutan de bailar y se
prende en cuanta "bailanta" se arme, encontrará en esta actividad una
salida muy interesante para realizar la siempre postergada actividad física que
su cuerpo tanto le reclama. Hay un gran número de lugares a lo largo y a lo
ancho de la ciudad en los que se reúnen para aprender a bailar muchísima
gente. Tango, salsa, cumbia, merengue y muchos otros ritmos se prestan para una
actividad que entusiasma a grandes y a chicos, además de ser una fuente
importante de gasto de calorías.
Para que tenga una idea de lo que estoy hablando,
le comento que una hora de baile intenso permite quemar entre 300 y 500
calorías. Sí, leyó bien. Es por eso que sugiero fervientemente esta
disciplina, en especial para quienes no suelen disfrutar de las actividades
físicas tradicionales y se aburren al primer mes de hacerlas.
Bailar, además, es divertido, distiende, permite
relacionarse con otros que tienen el mismo entusiasmo por la actividad, y su
intensidad puede regularse según las posibilidades de cada uno.
Por eso, si usted necesita gimnasia y no le gusta
hacerla, le sugiero al menos pensar en la posibilidad de buscar alguna academia,
conseguir calzado cómodo y ropa ligera, reunir todo su entusiasmo, todas sus
ganas de divertirse y... ¡adelante!. Quien le dice, a lo mejor hasta sale
ganando algún concurso. En todo caso, si usted es de los que se consideran
"pataduras" para estas actividades no se preocupe: siempre va a
encontrar a otro que lo haga peor, pero se divertirán juntos seguramente.
En cambio, si usted es de los que el baile no le
gusta o no es su fuerte, no se preocupe y siga pensando en alguna otra
actividad. Los días seguirán pasando indefectiblemente y usted ¿seguirá en
"veremos"? Le aseguro que no sabe lo que se está perdiendo.
En todo caso, aproveche estas fiestas de fin de
año para empezar a tomarle el gustito a la cosa. Ponga en el minicomponente un
buen CD de salsa, tango o merengue y salga a bailar. Invite a la nonna, a la
cuñada, a la sobrina, a su hermano o a quien esté dispuesto o dispuesta a
seguir su ritmo. Quizás, finalmente, su entusiasmo se prenda como las luces del
arbolito. Eso sí: procure que no se apague al día siguiente y salga a buscar
ya un profesor de baile.